
Si ya lo sé, me lo han dicho tantas veces...
Salir del agujero es sólo
cuestión de voluntad, de esfuerzo,
pero también es cierto que el problema
cuando el desánimo te asalta
y se apodera de ti
es ese justamente:
que se pierde la fuerza
de voluntad, el ánimo, el impulso
para ponerse en marcha.
Sólo despacio, paso a paso, derribando
la resistencia, la dejadez, la inercia,
con un pequeño esfuerzo cada día
se consigue vencer esa desgana
y poco a poco pero firmemente
recuperar el ritmo de tu vida.
V. K.