Cuando le puse el nombre a mi blog no la conocía, pero esta fantástica escultura de Martín Chirino se llama exactamente "Crónica del Viento". La reproduzco aquí como homenaje a ese gran escultor español. Mi queridísima amiga KT diseñó la imagen de la cabecera. Se lo agradezco con todo mi cariño.
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lunes, 13 de septiembre de 2010
Un final y un principio
Cuando acabamos una etapa, siempre
hay que pensar en lo que viene luego.
Todo final es una despedida,
pero es también inicio de algo nuevo.
Si al final de los años de trabajo
llega el momento de cambiar de vida
y emprender una etapa reposada
con menos prisas, más calmada, menos
abrumada por las preocupaciones
del trabajo diario y la rutina
hay que pensar que empieza un mundo nuevo,
lleno de desafíos y de anhelos,
que llega un tiempo para reposar,
viajar, leer, gozar más de la vida,
un tiempo que nos abre muchas puertas
para la mente, el gozo y la alegría.
V. K.
jueves, 25 de diciembre de 2008
Para decirte adiós
.
Sé que pronto te irás, amiga mía,
que te vas para siempre, llega la hora
de decirte mi adiós, princesa suave,
caprichosa, mimosa y consentida.
Te recuerdo cuando eras chiquitita
y saltabas, corrías y buscabas
cualquier cosa pequeña, escurridiza
para jugar con ella y revolcarte
con gracia y con piruetas increíbles.
Te recuerdo pendiente de tus hijos,
limpiándolos, cuidando, alimentando
y protegiéndolos de los peligros...
y luego, ya mayor, acurrucada
en mi regazo pidiendo caricias.
Te vas, deteriorada por el tiempo
sin apenas quejarte, resignada
porque la vida se te va despacio
pero implacablemente y tu destino
es descansar ahora para siempre.
Te extrañaré seguro, no lo dudes,
las largas noches del invierno frío;
me faltará el calor de tu cariño
en mi regazo y en el corazón
quedará para siempre la añoranza
de tu voz ronroneante, amiga suave
y cariñosa, fiel gatita mía.
V. K.
Sé que pronto te irás, amiga mía,
que te vas para siempre, llega la hora
de decirte mi adiós, princesa suave,
caprichosa, mimosa y consentida.
Te recuerdo cuando eras chiquitita
y saltabas, corrías y buscabas
cualquier cosa pequeña, escurridiza
para jugar con ella y revolcarte
con gracia y con piruetas increíbles.
Te recuerdo pendiente de tus hijos,
limpiándolos, cuidando, alimentando
y protegiéndolos de los peligros...
y luego, ya mayor, acurrucada
en mi regazo pidiendo caricias.
Te vas, deteriorada por el tiempo
sin apenas quejarte, resignada
porque la vida se te va despacio
pero implacablemente y tu destino
es descansar ahora para siempre.
Te extrañaré seguro, no lo dudes,
las largas noches del invierno frío;
me faltará el calor de tu cariño
en mi regazo y en el corazón
quedará para siempre la añoranza
de tu voz ronroneante, amiga suave
y cariñosa, fiel gatita mía.
V. K.
jueves, 31 de mayo de 2007
Vagabundo

Ya he perdido la cuenta de las veces
que he dejado una casa, una ciudad.
Mi vida ha sido siempre un gran trasiego,
un cambio y otro cambio, despedidas,
encuentros, ilusiones que terminan,
paisajes nuevos, gente diferente,
como un viaje eterno, sin final.
Soy por naturaleza vagabundo,
me aburre la rutina y la costumbre,
me siento a gusto en lo provisional.
Pronto me toca una vez más mudarme,
recoger mis recuerdos y marchar
y sé que una vez más habrá tristeza,
porque todos los sitios tienen algo
que nos hace apegarnos al lugar...
Personas, calles, rincones, sensaciones
que nos duele perder... pero al final
hay que seguir andando ese camino
y empezar otra vez en otra tierra
con nuevas ilusiones, continuar
mi vida de poeta vagabundo
descubriendo caminos sin cesar.
V.K.
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