
Ha temblado la tierra, derramando
un rastro amargo de sangre y dolor
en una tierra hermosa, bajo el sol
de mi Caribe amado y añorado,
una tierra asolada por el hambre
y por la enfermedad y la injusticia
de gobernantes necios e ignorantes
o despiadados, sórdidos tiranos.
A veces pienso que la historia es cruel
y desalmada con algunos pueblos
y si además la lluvia el viento, el magma
se confabulan para destrozar
la vida y la vivienda de sus gentes,
al igual que la tierra, tiembla mi alma
me conmuevo y me entra la nostalgia
de un paraíso tórrido y romántico,
de ritmos tropicales y vibrantes
y de sonrisas cálidas y amables.
V. K.
