Cuando le puse el nombre a mi blog no la conocía, pero esta fantástica escultura de Martín Chirino se llama exactamente "Crónica del Viento". La reproduzco aquí como homenaje a ese gran escultor español. Mi queridísima amiga KT diseñó la imagen de la cabecera. Se lo agradezco con todo mi cariño.

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jueves, 12 de marzo de 2009

Ya llega

 

primavera32227B

 

Hoy la alegría está en mi corazón,

aunque el cuerpo y la mente estén cansados

la vida está naciendo nuevamente

alrededor, arriba brilla el sol

y reverdecen árboles y campos

porque se anuncia  ya la primavera.

Al mismo tiempo se acerca el momento

de reencontrarme al cabo de los meses

con aquella que tanto me faltaba,

que es carne de mi carne

y brillo de mi alma.

La ilusión del encuentro renovado

me acelera la sangre y me ilumina

el brillo en la mirada…

Mi corazón palpita más aprisa

y me atacan los nervios y mis miedos

y la vida se pinta de colores,

de luz y de esperanza.

 

V.  K.

martes, 26 de agosto de 2008

Fatiga

.

Por mucho que digamos que la edad
no es más que un número, al pasar los años
el cuerpo, la fatiga, los dolores
de la carne y los huesos nos demuestran
que el tiempo va gastando los tejidos,
los órganos, la sangre y el cerebro
y aunque pensemos con talante joven
y queramos mirar el mundo siempre
con la misma mirada que de niños,
cada vez es más duro, cada día
nos pesa más la vida
y el cansancio del cuerpo.


V. K.

domingo, 11 de noviembre de 2007

VIENTO EN CALMA

.



Tu ardor derrite el hielo,
mi amor y tu deseo
me derrite hasta el alma.
Quiero llegar a tí
huracanado, libre, desatado
con caricias amables,
cuidadosas y tiernas,
atarme a tus caderas,
gozar tus tibios pechos.
descansar en tu vientre,
solazarme en tu alma.
Eres pura violencia
de pasión desatada
y adoro la tormenta
de tu piel en mis manos.
Destilas sensaciones
y temblor en mi carne,
enriqueces mis horas
con los dedos del alma.
Tu ternura se acerca
cada noche a mi sueño
llegando desde lejos
callada y sin alardes,
calentando mi cama
imponiendo a mi pulso
su ritmo sosegado
y me marcas el norte
de tu cuerpo rosado.
El tiempo no es obstáculo
para el deseo cierto
ni el corazón conoce
los designios del viento.


V. K.