
Civilizados decimos que somos
y sin embargo el mundo en que vivimos
está repleto de injusticia, de hambre,
de pobreza y de guerra.
Un mundo de verdad civilizado
sería uno en el que no existiera
tanta desigualdad, tanta miseria,
tanta avaricia y pocos sentimientos.
Uno por uno nos decimos todos
solidarios, humanos, generosos,
pero a la hora de dejar a un lado
las palabras y demostrar con hechos
un espíritu noble y desprendido
los países, los pueblos, las naciones,
todos van a lo suyo y lo desmienten
con un cinismo innoble y prepotente.
V. K.