Cuando le puse el nombre a mi blog no la conocía, pero esta fantástica escultura de Martín Chirino se llama exactamente "Crónica del Viento". La reproduzco aquí como homenaje a ese gran escultor español. Mi queridísima amiga KT diseñó la imagen de la cabecera. Se lo agradezco con todo mi cariño.

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domingo, 19 de abril de 2009

Volver a verte

 

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Después de varios días, de regreso, 

vuelvo a encontrarme de nuevo contigo

y brilla tu sonrisa como el sol 

en el amanecer de un nuevo día.

El amor que refleja tu mirada

me llena de emoción y de alegría

y el deseo revienta en una inmensa

explosión de ternura cuando dices 

que me necesitabas, que soñabas

con el momento dulce de encontrarnos. 

Tus labios son la flor que más deseo,

tu piel es el destino de mis besos,

tu cuerpo es el refugio que mis manos

necesitan para sentirse vivas

y me hundiría dichoso ente tus pechos.

Eres mi dulce reina, mi alegría,

mi sueño y mi refugio, mi consuelo

y un soplo de ilusión para mi vida.

 

V.  K.

jueves, 26 de marzo de 2009

Un poco de marcha

 

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Me pide el cuerpo movimiento, marcha,

salir con los amigos por la noche,

reírme un rato largo de las cosas

terribles que suceden cada día,

sentir la vida un poco menos seria,

desinhibidamente, a la ligera,

dejar la trascendencia estacionada

a la entrada de un bar al caer la tarde

y olvidarme de ella hasta que pase

la noche y otra noche y haya reído,

y bebido y vivido muchas horas.

Necesito olvidarme de la crisis,

del desempleo, de las hipotecas

y pasármelo bien y emborracharme

y que me encuentre el alba al otro día

bailando entre tus brazos.

 

V.  K.

domingo, 4 de febrero de 2007

Primera esperanza

Sabemos que es imposible
vivir ahora lo que nos pide el alma;
sin embargo queremos no olvidarlo,
no perder la esperanza
de que brille la luz que nuestra vida
no puede hoy alumbrar
injustamente.

Sabrá el tiempo llevarnos al destino
que juntos, solos, vivos, los dos recorreremos
necesariamente.

Bien sabes tú con qué ansiedad espero
la plenitud del sol que ahora despunta el alba.
Tú sabrás enseñarme, estoy seguro,
a conservar tranquilo la esperanza.