Cuando le puse el nombre a mi blog no la conocía, pero esta fantástica escultura de Martín Chirino se llama exactamente "Crónica del Viento". La reproduzco aquí como homenaje a ese gran escultor español. Mi queridísima amiga KT diseñó la imagen de la cabecera. Se lo agradezco con todo mi cariño.

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miércoles, 24 de enero de 2018

Nuevamente



De nuevo estoy sentado delante de mis sueños.
Una vez más, cansado, de vuelta de tan lejos,
de tanto tiempo gris, superado ya el ímpetu,
la juventud, el tiempo...

De nuevo me ha invadido un fugaz pensamiento
que surge entre las nubes, en las alas del viento.
Si me estás escuchando, si tal vez por azar
has llegado a esta página y esto estás leyendo,

regresa de la sombra, escucha mi lamento
para vivir de nuevo lo que siempre nos queda,
la esperanza de ser como éramos entonces,
de sentirnos viviendo a la sombra del viento.



V.K.

jueves, 14 de mayo de 2009

Yo no quiero

.


 

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá.
Yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado con ganas de llorar…

Joaquín SABINA


.

.

No quiero que mi amor corte tus alas

ni que te haga sentirte menos libre.

Quiero que cada instante compartido

lo sea porque así lo deseamos

cada uno de nosotros. No querría

que nunca te sintieras obligada

a darme más de ti que lo que quieras.

Quiero que seas tú, no que me sigas

ni que te sientas mía. Quiero darte

de mí todo el cariño y los momentos

que verdaderamente pueda y quiera, 

pero que sigas siendo la que eres

y sin dejar de ser cuanto yo soy.

.

.


V. K.

jueves, 24 de mayo de 2007

Volar


Quiero lanzarme al viento, abrir mis alas
y navegar en brazos del deseo,
dejarme acariciar por los alisios
y llegar a tus brazos, dulce amiga.

Siento el impulso ardiente de la carne
latiendo, firme, tenso, bajo el vientre
y adivino el deseo en tus pupilas
cuando cierro los ojos y me dejo
llevar, flotar, volar, ligero, ingrávido
impulsado tan sólo por el viento
de la pasión ardiente que tus labios
atesoran intacta para mí. Despacio,
el tiempo suspendido en el deseo,
con los ojos cerrados y en silencio,
el viento de la noche me transporta
a tu lecho revuelto y perfumado
por la humedad de tu deseo intenso.

Yo me dejo arrastrar sin resistencia,
sin miedo y olvidado ya del mundo
a la oscura caverna de tu sexo
y me entrego al placer sin una duda
consciente de que el tacto de tu piel
es para mí ahora mismo
la única esperanza que me queda
de sentirme vivir, de ser real
y salir de la rueda interminable
de mi cansada y sórdida existencia.

V.K.