
Las curvas de tu cuerpo me marean,
me atrapan y me llevan al delirio,
pues son como un maravilloso poema
escrito con las sílabas ardientes
de las vibrantes líneas de tu piel.
Tus labios rutilantes, con el brillo
de estrellas encendidas
me prometen delicias sin medida
mientras las curvas de tu blanco pecho
me acogen con un gesto hospitalario
que me arrastra a una noche apasionada
con besos y caricias infinitas...
y cuando das la vuelta para irte
las curvas que dibujas en el aire
allá donde tu espalda se termina
hacen que ya no quiera que te vayas,
que quiera que te quedes a mi lado
arrastrando en tus curvas para siempre
cuanto había de recto en mi sentido.
V. K.