Es hermosa la lluvia porque invita
a la meditación y a los recuerdos.
Su sonido armonioso es como un bálsamo
que cura las heridas del espíritu
en las tardes de invierno; pero llega
un tiempo en que la vida se renueva
y el alma necesita el brillo pleno
de la luz que calienta y que da vida,
el brillo que ilumina los caminos
del amor y del juego, esa sensual
armonía de luz y de calor
que sólo el sol ardiente del verano
puede traer a nuestra vida y que hace
que despierten de lleno los sentidos
y que pueda vivirse intensamente
la pasión, el descanso y la alegría.
V. K.
