
A veces me domina la pereza
y me puede el placer de no hacer nada,
cuando el cansancio, el sueño o la desgana
me hacen dejar que pase todo el tiempo
que tenga que pasar sin ni siquiera
haber puesto las manos a la obra
e iniciado por fin esa tarea
que hace ya tiempo sé que debería
haberse terminado.
Pero de nada vale lamentarse,
pues es al fin y al cabo
la pereza el intento de evitar
tener que trabajar más de lo justo,
lo que es también un signo de progreso
y los grandes avances de la ciencia
y la tecnología son sin duda
en muchos de los casos sólo eso,
intentos perezosos de encontrar
formas de hacer las cosas sin esfuerzo
y hacer así más fácil, placentera
cómoda y agradable nuestra vida.
V. K.
