Por eso, no concibo un amor que limita, somete y aterroriza, sino tan sólo ese amor que nos deja ser como somos...
Como decía Salinas:
"Dame tu libertad.
No quiero tu fatiga,
no, ni tus hojas secas,
tu sueño, ojos cerrados.
Ven a mí desde ti,
no desde tu cansancio
de ti. Quiero sentirla.
Tu libertad me trae,
igual que un viento universal,
un olor de maderas
remotas de tus muebles,
una bandada de visiones
que tú veías
cuando en el colmo de tu libertad
cerrabas ya los ojos..."
(Pedro SALINAS, Razón de Amor)

