
A veces no sabemos apreciar
los gestos, las palabras, las miradas,
los detalles que hacen placentera
la vida cada día y es tan solo
en el momento en que no los tenemos
cuando nos damos cuenta de hasta dónde
son necesarios para disfrutar
y salir adelante en esta vida.
Hay que saber actuar en consecuencia
y esforzarnos cuánto sea necesario
para hacer a los otros agradable
la vida cotidiana, si queremos
que nos traten con mimo y con cuidado
y nos ofrezcan siempre cada día
el gesto, la sonrisa, la palabra
que hace agradable y dulce nuestra vida.
V. K.
