Hay veces que parece que nos faltan las fuerzas
y que cualquier esfuerzo nos deja sin aliento.
Hay momentos de agobio, de cansancio y desánimo
en que no vemos forma de seguir adelante.
Los años dejan huellas y el cuerpo se resiste
a luchar por aquello que nos mantiene vivos
y a vencer la pereza, el cansancio y el tedio.
Sin embargo el espíritu es más fuerte que el cuerpo
y si tenemos metas, ilusiones y sueños,
si estamos convencidos de que aquello que hacemos
es algo provechoso y que tiene sentido,
al final extraemos la fuerza del desánimo,
la ilusión de la pena, la alegría del tedio
y encontramos la forma de seguir trabajando,
caminando y luchando, creando y construyendo.
V. K.


