Tuyo es mi amor, dulce poeta mía,

aunque prefiero verte sentada dentro,
nunca debajo de mis sueños,
para que los caminos
encuentren su salida.
Adoro tus palabras, tu pasión
tu lujuria y tus sueños.
Siento en la piel el fuego
de tus palabras fuertes,
vibrantes y encendidas.
Has despertado el gozo y el deseo
con invocarlo sólo y mi locura
hace tiempo que sólo sé escribirla
con las letras sagradas de tu nombre,
pintadas y adornadas
con los colores de tu piel ardiente
y el perfume oloroso de tu cuerpo.
V. K.